El ozono troposférico es un gas incoloro y muy irritante creado por reacciones fotoquímicas entre los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles producidos en buena medida por la quema de combustible, vapores de gasolina y solventes químicos.
Sin embargo, estudios epidemiológicos recientes de series cronológicas han demostrado que se producen efectos en la salud con concentraciones de ozono por debajo del valor guía anterior de 120 µg/m³.
Este valor se ha quedado obsoleto y no asegura una adecuada protección de la salud pública y de la calidad de vida ciudadana. Así, la Organización Mundial de la Salud, ha rebajado el valor límite de protección para la salud de 120 a 100 µg/m³ sobre la base de la relación concluyente establecida entre el nivel de ozono y la mortalidad diaria en concentraciones inferiores a 120 µg/m³ [2].
Usando el valor límite de la OMS, aumentarían muchísimo más los días de superaciones de ozono troposférico en las diferentes zonas de la Península.
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